
El cambio a aerotermia solo es rentable si tu vivienda está preparada; de lo contrario, el ahorro prometido puede convertirse en un sobrecoste de cientos de euros al año.
- Una instalación con radiadores antiguos puede disparar el consumo anual hasta 400€ y reducir la eficiencia en un 30%.
- La combinación con placas solares es la única vía para lograr facturas cercanas a cero, amortizando la inversión en unos 6-7 años.
Recomendación: Antes de invertir, realiza una auditoría de compatibilidad de tus radiadores y dimensiona el sistema no solo para el invierno, sino también para las olas de calor del verano.
Te enfrentas a una decisión importante. Tu vieja caldera de gas está en las últimas, las facturas no paran de subir y todo el mundo habla de la aerotermia como la solución mágica: ecológica, eficiente y con grandes ahorros. La promesa es tentadora, pero la realidad es una inversión inicial que ronda los 10.000 euros. La pregunta que te quita el sueño es clara y directa: ¿ese desembolso se traducirá en un ahorro real en mi factura mensual o es solo una promesa de marketing?
Como instalador térmico con años de experiencia, mi trabajo no es venderte un sistema, sino darte los números para que tomes la mejor decisión. Muchos se centran en el COP (el coeficiente de rendimiento) y en ahorros teóricos de hasta el 70%. Pero la verdad es que el «coste real de propiedad» va mucho más allá. Depende de factores que a menudo se pasan por alto: el tipo de radiadores que ya tienes, el espacio disponible para el depósito de agua, los problemas legales con los vecinos por el ruido o incluso si tu casa podrá soportar una ola de calor en verano solo con suelo refrescante.
La aerotermia no es una solución universal. Puede ser la mejor inversión de tu vida o una trampa económica si no se analiza con honestidad. Por eso, en este artículo no vamos a hablar de vaguedades. Vamos a desglosar, euro por euro y problema por problema, los costes ocultos y los ahorros reales. Analizaremos el rendimiento del sistema en escenarios concretos, desde el tándem perfecto con suelo radiante hasta la pesadilla de combinarlo con radiadores de hierro fundido. Al final, tendrás una hoja de ruta clara para calcular tu propio «punto de equilibrio dinámico» y saber si, para tu casa y tu bolsillo, dar el salto a la electrificación total es una jugada maestra.
Para ayudarte a navegar por esta decisión compleja, hemos estructurado este análisis en varios puntos clave que abordan las dudas más importantes que cualquier propietario se plantea. A continuación, encontrarás un desglose detallado de cada aspecto fundamental que debes considerar.
Sumario: Guía práctica para decidir entre aerotermia y gas
- Ruido y espacio de la unidad exterior: problemas legales con vecinos al instalar la bomba de calor en fachada
- Suelo refrescante en verano: ¿Es suficiente para combatir una ola de calor de 40º o necesita apoyo de fancoils?
- Aerotermia con radiadores antiguos: ¿Funcionan bien o tendrá que cambiarlos por radiadores de baja temperatura?
- Depósito de ACS en aerotermia: ¿Cuánto espacio necesita en la cocina/lavadero para el tanque de agua?
- Aerotermia + Placas Solares: el combo definitivo para conseguir facturas cercanas a cero
- Aerotermia y suelo radiante: el tándem perfecto para ahorrar un 40% en calefacción respecto al gas
- Baterías físicas vs Batería virtual: ¿Cuándo compensa gastar 5.000 € en acumulación en casa?
- Zonificación por conductos (Airzone): ¿Por qué calentar las habitaciones vacías es tirar el dinero y cómo evitarlo?
Ruido y espacio de la unidad exterior: problemas legales con vecinos al instalar la bomba de calor en fachada
Uno de los primeros obstáculos prácticos es la unidad exterior. No solo necesita un espacio adecuado en la fachada, patio o tejado, sino que también genera ruido. Aunque los equipos modernos son muy silenciosos, el zumbido constante puede ser una fuente de conflicto con los vecinos. La normativa es estricta: según establece el Código Técnico de la Edificación (CTE), el límite durante el día es de 55 decibelios (dB) en el exterior, y de noche baja a 45 dB. La mayoría de los equipos de calidad operan por debajo de estos umbrales, pero el problema no es solo técnico.
La percepción del ruido es subjetiva y la ley protege el derecho al descanso. Existe jurisprudencia que puede jugar en tu contra incluso si cumples la normativa a rajatabla. Un buen ejemplo es una sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres, que condenó a reubicar una unidad de aerotermia a pesar de que las mediciones estaban dentro de los límites legales. El tribunal argumentó que el ruido, aunque no excesivo, se producía en periodos de descanso y durante el verano, cuando los vecinos necesitaban tener las ventanas abiertas. Este caso demuestra que el derecho al descanso del vecino puede prevalecer sobre el cumplimiento técnico.
Por tanto, la estrategia debe ser proactiva. Antes de instalar, habla con tus vecinos, explícales el proyecto y muéstrales las especificaciones de ruido del equipo. Consulta la normativa específica de tu ayuntamiento sobre distancias a ventanas y linderos, y si la instalación afecta a la fachada de un edificio, necesitarás la aprobación de la comunidad de propietarios. Documentar todo y actuar con transparencia es la mejor forma de evitar una costosa batalla legal.
Suelo refrescante en verano: ¿Es suficiente para combatir una ola de calor de 40º o necesita apoyo de fancoils?
Una de las grandes ventajas de la aerotermia con suelo radiante es la capacidad de usarlo en modo «suelo refrescante» en verano. El sistema hace circular agua a unos 15-18°C por las tuberías del suelo, absorbiendo el calor del ambiente y proporcionando una sensación de frescor muy agradable y natural, sin las corrientes de aire del aire acondicionado. El consumo energético es mínimo, lo que lo convierte en una opción muy atractiva. Sin embargo, como instalador, mi deber es ser honesto sobre sus limitaciones: el suelo refrescante no es un aire acondicionado.
Su capacidad de refrigeración es limitada, de unos 50 W/m². Esto es suficiente para mantener un confort térmico excelente en climas moderados o para bajar la temperatura de la casa unos 4-6 grados respecto al exterior. Pero, ¿qué pasa durante una ola de calor extrema, con temperaturas de 40°C en ciudades como Madrid, Sevilla o Zaragoza? En esas condiciones, el suelo refrescante por sí solo se queda corto. Podrá aliviar la sensación de bochorno y mantener la casa en unos 28-29°C, pero no logrará los 24-25°C de confort que se consiguen con un aire acondicionado.

En zonas de España con veranos muy rigurosos, la solución ideal es un sistema mixto. Se utiliza el suelo refrescante como sistema principal de bajo consumo y se complementa con fancoils (unidades interiores similares a los splits de aire acondicionado) en estancias clave como el salón o los dormitorios. Estos fancoils se activan solo durante las horas de máximo calor, proporcionando el pico de frío necesario y ayudando a deshumidificar el ambiente, algo que el suelo refrescante no hace eficazmente. Esta combinación ofrece lo mejor de ambos mundos: el confort constante y económico del suelo refrescante y la potencia de refrigeración de los fancoils para los momentos críticos.
Aerotermia con radiadores antiguos: ¿Funcionan bien o tendrá que cambiarlos por radiadores de baja temperatura?
Esta es la pregunta del millón para cualquiera que viva en un piso o casa con una instalación de calefacción tradicional. La respuesta corta es: sí, la aerotermia puede funcionar con tus radiadores actuales, pero probablemente lo hará mal y de forma ineficiente. El problema es una cuestión de física. Las calderas de gas calientan el agua a alta temperatura (70-80°C), por lo que los radiadores de hierro fundido o aluminio antiguos están diseñados para disipar mucho calor desde una superficie pequeña. La aerotermia, para ser eficiente, trabaja impulsando agua a baja temperatura (45-55°C).
Al forzar a un sistema de aerotermia a calentar agua a 65°C o más para que tus viejos radiadores calienten, su rendimiento (COP) se desploma. Un equipo que podría tener un COP de 4.5 (entregar 4.5 kW de calor por cada kW eléctrico consumido) trabajando a 45°C, puede caer a un COP de 2.5 si tiene que trabajar a 65°C. Esto se traduce directamente en tu factura. Un análisis de costes en viviendas españolas estima una pérdida de eficiencia del 30% y un sobrecoste de unos 400€ anuales al usar radiadores convencionales.
Entonces, ¿cuál es la solución? La ideal es sustituir los radiadores por emisores de baja temperatura o suelo radiante, pero eso implica una gran inversión. Una opción intermedia es sobredimensionar los radiadores. Si el cálculo de la potencia calorífica necesaria para una habitación es de 1.500 W, en lugar de un radiador justo para esa potencia, se instala uno más grande, con más elementos. De esta forma, el radiador es capaz de emitir el mismo calor trabajando con agua a menor temperatura (50-55°C), permitiendo que la aerotermia funcione en su rango óptimo de eficiencia. Antes de decidir, es crucial hacer una auditoría de tu instalación actual.
Plan de acción: Autodiagnóstico de compatibilidad de tus radiadores
- Identificar el material: Revisa si tus radiadores son de hierro fundido (más antiguos y menos eficientes para baja temperatura) o de aluminio (más compatibles y con mejor respuesta).
- Medir la superficie de emisión: Mide las dimensiones de tus radiadores actuales para tener una idea de su capacidad. A más superficie, mejor funcionarán con agua a menor temperatura.
- Verificar la temperatura de trabajo actual: Comprueba en tu caldera de gas a qué temperatura impulsa el agua. Si habitualmente trabaja a 60-80°C, es un claro indicativo de incompatibilidad con la aerotermia eficiente.
- Calcular la pérdida de eficiencia: Asume que si mantienes los radiadores, el COP de tu futura aerotermia podría bajar de un 4 a un 2.8, lo que casi duplica el consumo eléctrico previsto.
- Evaluar el sobredimensionamiento: Si tus radiadores actuales ya son muy grandes para las estancias, es posible que puedan funcionar a 50-55°C. Un instalador puede calcular si el sobredimensionamiento es suficiente.
Depósito de ACS en aerotermia: ¿Cuánto espacio necesita en la cocina/lavadero para el tanque de agua?
A diferencia de una caldera de gas, que produce agua caliente sanitaria (ACS) de forma instantánea, un sistema de aerotermia necesita un depósito para acumularla. Este es un factor logístico crucial, especialmente en pisos o viviendas con espacio limitado. El tamaño del depósito es fundamental para asegurar el confort y no quedarse sin agua caliente. La norma general es calcular unos 40-50 litros por persona y día. Así, para una familia española promedio de 3 o 4 personas, se recomienda un depósito de entre 150 y 200 litros.
En términos de espacio físico, esto se traduce en un cilindro de dimensiones considerables. Por ejemplo, un depósito de 150 litros ocupa aproximadamente 0,5 m² de superficie, con un diámetro de unos 60 cm y una altura que puede superar los 1,5 metros. Esto hace que su ubicación deba planificarse con cuidado. Los lugares más comunes son el lavadero, la cocina (si hay espacio), un garaje o un armario técnico. Si se instala en un armario, es vital que tenga una ventilación adecuada y un espacio frontal libre de al menos 60 cm para futuras tareas de mantenimiento.
Además del espacio, hay que tener en cuenta un requisito legal importante del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) en España: la prevención de la legionela. Esta bacteria puede proliferar en agua acumulada a temperaturas templadas (entre 20°C y 50°C). Para evitarlo, la normativa obliga a que el sistema realice un ciclo de desinfección térmica, elevando la temperatura del agua del depósito a 60°C al menos una vez por semana. Esto es un factor a considerar en el consumo, aunque el impacto en la factura anual es mínimo, garantiza la seguridad sanitaria de la instalación.
Aerotermia + Placas Solares: el combo definitivo para conseguir facturas cercanas a cero
Si la aerotermia por sí sola ya supone un ahorro importante frente al gas, su combinación con una instalación fotovoltaica es la jugada maestra para la independencia energética. La lógica es aplastante: la aerotermia es un sistema de climatización eléctrico, y su principal coste es el consumo de electricidad. Si esa electricidad la generas tú mismo con el sol, el coste variable de la climatización y el agua caliente tiende a cero.
Caso real: Vivienda en Madrid con aerotermia y fotovoltaica
Un caso de estudio en una vivienda unifamiliar en Madrid ilustra perfectamente este potencial. Con una instalación de aerotermia combinada con 6 kWp de placas solares, la familia logró una reducción de su factura energética total del 70%. Pasaron de pagar una media de 180€ mensuales (sumando gas y electricidad) a solo 35€, correspondientes principalmente a los términos fijos y el consumo nocturno. La inversión total fue de aproximadamente 20.000€, pero gracias a las subvenciones Next Generation, que cubrieron cerca del 40% del coste, y al ahorro mensual de 145€, el periodo de amortización se calculó en apenas 6 años.
El encaje entre ambas tecnologías es perfecto. La mayor demanda de la aerotermia en verano para refrigeración coincide con las horas de máxima producción solar. Durante el día, los paneles solares no solo cubren el consumo de la bomba de calor, sino que también generan excedentes que pueden ser vertidos a la red (compensación de excedentes) o almacenados en baterías para su uso nocturno. En invierno, aunque la producción solar es menor, sigue contribuyendo a reducir significativamente el consumo de la red, especialmente en las horas centrales del día.

Esta sinergia transforma la ecuación económica. La inversión inicial es alta, sin duda, pero las ayudas públicas actuales y la drástica reducción de la factura hacen que el «punto de equilibrio dinámico» se alcance mucho antes. Es la vía más rápida y efectiva para protegerse de la volatilidad de los precios de la energía y conseguir una vivienda de consumo casi nulo.
Aerotermia y suelo radiante: el tándem perfecto para ahorrar un 40% en calefacción respecto al gas
Si antes hablábamos de los problemas con los radiadores antiguos, ahora toca hablar de la pareja ideal: la aerotermia y el suelo radiante. Esta combinación es la que permite exprimir al máximo la eficiencia de la bomba de calor y conseguir los ahorros más espectaculares. El motivo, de nuevo, es la temperatura de trabajo. El suelo radiante es un emisor de gran superficie que funciona a muy baja temperatura, impulsando agua a solo 35-40°C para mantener la casa a una temperatura de confort ideal.
Al trabajar en este rango de temperatura óptimo, el COP de la aerotermia se dispara, alcanzando valores de 4.5 o incluso 5. Esto significa que por cada kW de electricidad que consume, genera hasta 5 kW de calor. Comparado con el rendimiento de una caldera de gas (que en el mejor de los casos es del 0.95), el ahorro es masivo. En una vivienda bien aislada, este tándem puede suponer un ahorro en la factura de calefacción de hasta un 40-50% respecto a una caldera de gas natural de condensación.
La siguiente tabla comparativa, basada en un análisis comparativo del sector, muestra claramente cómo el sistema de emisión impacta directamente en el rendimiento y el ahorro.
| Sistema emisión | Temperatura trabajo | COP medio | Ahorro vs gas |
|---|---|---|---|
| Suelo radiante | 35-40°C | 4.5-5 | 40-50% |
| Radiadores baja temp. | 45-50°C | 3.5-4 | 30-35% |
| Radiadores convencionales | 60-65°C | 2.5-3 | 15-20% |
Sin embargo, hay que ser realista con la inversión. Si estás construyendo una casa nueva, el coste del suelo radiante es asumible. Pero si se trata de una reforma, el precio se dispara. Levantar todo el pavimento existente, instalar la red de tuberías y verter una nueva capa de mortero autonivelante es una obra mayor. Según presupuestos actuales del sector en España, para una vivienda de 150 m² en reforma, el coste puede rondar los 14.000€ (unos 93€/m²). Es un desembolso considerable que debe sumarse al de la propia bomba de calor, pero que garantiza el máximo confort y el máximo ahorro a largo plazo.
Baterías físicas vs Batería virtual: ¿Cuándo compensa gastar 5.000 € en acumulación en casa?
Una vez que decides instalar placas solares junto a tu aerotermia, surge la siguiente gran pregunta: ¿qué hacer con la energía solar que no consumes al momento? Aquí tienes dos opciones principales: la batería física y la batería virtual. La batería física es un equipo que se instala en tu casa y almacena los excedentes de energía para que puedas usarlos por la noche o en días nublados. La batería virtual no es un equipo, sino un servicio que ofrecen algunas comercializadoras eléctricas: te «guardan» los excedentes en la red y te los descuentan en euros de tu factura en otros momentos.
La decisión depende de tu perfil de consumo y tus objetivos. Un análisis comparativo para una vivienda en España con aerotermia y 6 kWp fotovoltaicos arrojaba datos claros: una batería física de 5 kWh, con un coste de unos 5.000€ netos tras aplicar subvenciones, se amortizaba en 8-10 años, generando un ahorro adicional de unos 600€/año. Por otro lado, una batería virtual con compañías como Naturgy u Octopus no requiere inversión inicial, pero aplican comisiones del 10-15% sobre los excedentes compensados, resultando en un ahorro neto de unos 400€/año.
Árbol de decisión: ¿Física o virtual?
La batería física es la opción ganadora si buscas independencia y seguridad. Es especialmente rentable si tu consumo nocturno por la aerotermia es elevado (por encima del 40% del total), si vives en una zona con cortes de luz frecuentes (la batería puede funcionar como un sistema de respaldo) o si tu tarifa eléctrica tiene una discriminación horaria muy marcada, con precios nocturnos muy caros. Además, si tu comunidad autónoma ofrece subvenciones generosas, la inversión inicial se reduce y la amortización se acelera. La batería virtual, en cambio, es ideal para quienes buscan simplicidad y cero inversión. Es más rentable si tienes una instalación fotovoltaica más pequeña (menos de 4 kWp) o si prefieres no complicarte con mantenimientos y simplemente ver un descuento en tu factura mensual.
En resumen, la batería física es una inversión a largo plazo para maximizar el autoconsumo y la independencia, mientras que la virtual es una solución financiera para optimizar la factura sin coste inicial. La elección dependerá de si priorizas el control total sobre tu energía o la máxima simplicidad.
A recordar
- La rentabilidad de la aerotermia depende críticamente de los emisores: con suelo radiante el ahorro es máximo (40-50%), pero con radiadores antiguos puede ser mínimo (15-20%) y requerir una inversión extra.
- El confort en verano tiene límites: el suelo refrescante es ideal para climas suaves, pero en zonas de calor extremo en España, necesitarás el apoyo de fancoils para un confort total.
- La combinación con placas solares es la que realmente dispara el ahorro, permitiendo amortizar la alta inversión en unos 6-7 años y lograr facturas casi nulas.
Zonificación por conductos (Airzone): ¿Por qué calentar las habitaciones vacías es tirar el dinero y cómo evitarlo?
Tanto si usas suelo radiante como si optas por una instalación de aerotermia por conductos, existe un enemigo silencioso del ahorro: calentar o enfriar habitaciones que no estás utilizando. Es un desperdicio de energía tan obvio como común. La solución a este problema es la zonificación inteligente, con sistemas como Airzone a la cabeza. Este sistema divide la vivienda en zonas independientes (salón, dormitorio principal, cocina, etc.), cada una con su propio termostato.
Mediante unas rejillas motorizadas en los conductos o válvulas en el colector del suelo radiante, el sistema permite controlar la temperatura de cada zona de forma individual. Puedes programar que durante el día solo se climatice el salón y la cocina, y por la noche únicamente los dormitorios. Esto no solo mejora radicalmente el confort, al adaptar la temperatura a las necesidades de cada persona y momento, sino que el ahorro es sustancial. Estudios de eficiencia energética en climatización demuestran que la zonificación puede generar hasta un 30% de ahorro anual en la parte de climatización, lo que puede suponer entre 600 y 800 euros al año en un piso de 120 m² en una ciudad como Sevilla.
La zonificación nos permite programar solo el salón durante el día y los dormitorios por la noche. Con la integración de Google Home, controlamos todo por voz. El ahorro es notable, unos 50€ mensuales menos en la factura, y el confort ha mejorado muchísimo al no desperdiciar energía en zonas no utilizadas.
– Cliente en Madrid con un piso de 120m², Experiencia real con sistema Airzone
Integrar un sistema de zonificación desde el principio en una instalación de aerotermia es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar. El sobrecoste inicial (que puede rondar los 2.000-3.000€) se amortiza rápidamente con el ahorro generado. Además, al reducir la demanda energética global de la vivienda, permite en algunos casos instalar una bomba de calor de menor potencia, lo que también reduce la inversión inicial. Es la pieza final del puzle para un sistema de climatización verdaderamente eficiente y adaptado a tu estilo de vida.
Ahora que tienes todos los datos, desde los costes ocultos hasta las claves para maximizar el ahorro, el siguiente paso es aplicar este conocimiento a tu caso particular. Para ello, es imprescindible solicitar un estudio técnico detallado a un instalador cualificado que analice tu vivienda y calcule el verdadero retorno de la inversión antes de que tomes una decisión definitiva.
Preguntas frecuentes sobre sustituir gas por aerotermia
¿Se puede instalar el depósito de ACS en un armario empotrado?
Sí, es una opción viable siempre que el armario disponga de la ventilación adecuada para disipar el calor que pueda generar el equipo y, sobre todo, que permita un acceso frontal de al menos 60 cm para poder realizar futuras operaciones de mantenimiento o reparación.
¿Cuántos litros de agua caliente necesita una familia española promedio?
El cálculo estándar se sitúa entre 40 y 50 litros por persona al día. Para una familia de 3 a 4 miembros, lo recomendable es instalar un depósito de acumulación de entre 150 y 200 litros para asegurar que haya suficiente agua caliente para duchas y uso doméstico sin agotar el suministro.
¿Es obligatorio el tratamiento antilegionela en el depósito de ACS?
Sí, es un requisito legal indispensable según el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) en España. El sistema debe estar programado para realizar un ciclo de desinfección semanal, elevando la temperatura del agua acumulada a 60°C para eliminar cualquier riesgo de proliferación de la bacteria legionela.